Los suavizantes para la ropa contienen tensioactivos cationicos, derivados del armonio, que dañan el entorno.
Una forma de conseguir un suavizante casero es mezclando dos partes de agua, una de vinagre y otra de bicarbonato sódico.
Tras remover el compuesto añade unas gotas de aceite esencial de lavanda o limón, según la fragancia que prefieras que permanezca en tu ropa.



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